jueves, 8 de julio de 2010

LA UTOPIA INFUMABLE DE SIEMPRE (I)

Con esta utopía que siempre he considerado irrealizable, me refiero al diálogo cristiano-marxista, que, aunque con otros parámetros ideológicos, comenzó en Ilercavonia ya al principio de su evangelización por el apóstol Santiago, propiciando bajo el signo cristiano la continuación de la organización materialista y atea del territorio ilercavón, hasta tal punto que únicamente tuvieron que cambiar la denominación de Ilercavonia por el de diócesis de Tortosa, manteniendo prácticamente intactos sus frutos de hortalizas y de granjas de cabras y, sobre todo, los límites de ese territorio hasta 1960, en que como consecuencia del concordato de 1953, ese territorio que llegaba hasta Almenara, se cortó por Alcalá de Chivert, para acomodar las diócesis a las provincias franquistas. La emergencia a la superficie de la luz del día de ese diálogo secular, fue a consecuencia en Iberia, gracias a los caracteres en letra impresa de la cultura mozárabe. Por cierto, el cardenal primado de Toledo, Marcelo González, sacó de las rancias arcas de su museo, y como manifestación del diálogo cristiano-marxista postconciliar, la misa de rito mozárabe, que creo que todavía se celebra una vez al año en la Catedral de Toledo. Como ya he dicho lo de marxista ilercavón no tenía las conotaciones ideológicas de la filosofía del judío Karl Marx, pero en el fondo era lo mismo: materialismo, poder político, riquezas, sexo desmadrado como máximo ideal, etc. teniendo como objetivo permanente la lidia del "bicho", es decir, del hombre de la época.

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