jueves, 8 de julio de 2010
LA UTOPIA INFUMABLE DE SIEMPRE (y II)
Por ello una vez más los amargos frutos del actual diálogo cristiano-marxista postconciliar, diálogo en el que yo nunca he entrado, pero que habiendo sido secuestrado, amordazado en la boca y en los ojos, encarcelado en castillo roquero, aislado del auténtico mundo cristiano y con sofisticadísimas torturas pscológicas y físicas, me obligaron a firmar ciertas cosas que yo en estado normal nunca hubiera firmado. Pero también debo decir que encerrado en ese castillo roquero siempre he defendido con árdua pelea, al igual que Santo Tomás de Aquino, y lo haré hasta conseguir la victoria final, mi misión como hombre de nuestro tiempo. Por último procuraré iluminar todo esto que he dicho con unas anécdotas de un matrimonio del Opus. Yo cuando estaba en Morella y bajaba cada semana a Tortosa iba a asistir espiritualmente un centro de jóvenes de Benicarló del Opus, llamado "mallols". Después iba a comer en casa de algunos matrimonios del Opus de Benicarló y de Peñíscola. Una vez que comí en casa de un arquitecto que fue alcalde de Peñíscola, castillo que permanecerá eternamente al Papa Luna, Benedicto XIII que plantó cara al poliburó tortosino, en la época franquista, su mujer, también del Opus, una vez me dijo: "Usted padre a donde lo lleven, ¿verdad?" Yo no contesté nada, pero en mi interior respondí: "Y un huevo" "eso ya lo veremos, mala puta". En otra ocasión esa individua, en la parroquia de S. Pedro de las Casas de Alcanar, le preguntó a mi director espiritual Isaías Riba, sobre si yo recién ordenado era responsable, considerándome un subnormal que no sabía de lo que iba el asunto. Aún llegó más lejos y una vez me citó en un chalet que tenían junto al pantano de la Cenia. Yo conociéndome y sabiendo que me gustan más las mujeres que a un tonto un lápiz, tomé las oportunas medidas ascéticas y estando solos en el chalet y estando ella como un tren y sabiendo que le iba la marcha, me limité a decirle en plan marica al estilo gallego, que uno de los cuadros de aquel chalet me gustaba mucho. Total, que me considero sin ninguna petulancia, "la garganta profunda" que chivó a los dos famosos periodistas norteamericanos el caso "Watergate" y que hizo dimitir al emperador norteamericano Nixon.
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