Del 25 al 27 de febrero se celebra en la URV de Tarragona un Congreso sobre Esglèsia i Guerra Civil. Quisiera aportar que el Olimpo forzó la máquina de Escrivá para que Dios y su Corte celestial intervinieran. Así el 2 de octubre de 1928, fiesta de los ángeles custodios y mientras sonaban las campanas de la vecina iglesia de Ntra. Sra. de los Ángeles en Madrid, Escrivá, el hombre de la época, vio el Opus Dei. A los dos meses, Blas Carda, un cura de Villarreal, que entonces pertenecía a la diócesis de Tortosa, recibió del Fundador, de primera mano y el primero, toda la información sobre qué era el Opus Dei. Blas Carda informó ampliamente a las autoridaades olímpico-eclesiásticas sobre el nuevo fenómeno divino. Dios en su intervención le aportó a Escrivá más Fe, libertad y amor. La Corte celestial le dio permiso para ejercitar el sexo divino y todo el peso de la ley. El Olimpo ya tenía los planos con ello los planos para poder atacarle. A partir de entonces surgen por doquier dogmatismos políticos contra la Fe, surge el jerarquismo en la iglesia y los totalitarismos y autoritarismos en la política contra la libertad, y como una plaga el odio que lo invade todo contra el amor. El sexo divino era su argolla personal. Y todo ello perduró durante la dictadura franquista hasta que falleció.
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