viernes, 13 de febrero de 2009

EL DÍA DESPUÉS


La serie de TVE sobre el 23-F terminó con una frase del Rey que decía: "Ahora queda mucho trabajo por hacer". Efectivamente el 13 de mayo de 1981 el Papa sufre un atentado casi mortal. En 1982, coincidiendo con la primera visita de Juan Pablo II a España, mi Abadesa de las Huelgas y mi familia me internan por la fuerza y sin mediar palabra, en un psiquiátrico de Lérida. A partir de entonces me impusieron una medicación que me hace sentir encadenado por dentro y si no me la tomo me subo por las paredes o me tiro de los puentes abajo. En 1983 la Reina hace una visita oficial a Mirambel, el pueblo natal de mi padre. En la actualidad sólo puedo moverme en ambientes de gente atea, fatalista y blasfema, costándome encima un pastón cada mes. Me encuentro cada día con uno que se declara comunista y que cuando me ve empieza a soltar toda su retaíla de las blasfemias más horribles que he escuchado en mi vida. Llego a la conclusión de que los españoles siempre van detrás del cura con un hacha, de cirio o de tala.

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