No pondré la atención principalmente en esta carta en las injusticias del empresario de la oligarquía tortosina de la ampresa Plásticos Castellà, que se pondría extender a otros muchos, sino en el aguante masoquista de la sociedad tortosina ante las injusticias. Plásticos Castellà contrata mayoritariamente a mujeres, por ser mano de obra más barata, para hacer trabajo que correspondería a los hombres. Así, las mujeres han de subir cajas a los palets a cinco o seis metros de altura. Y en el caso de que estén embarazadas tienen que hacerlo hasta los ocho meses de embarazo, dándose algún caso de mujeres que por ese esfuerzo han perdido el hijo. Existen en esa empresa como en otras muchas otras injusticias en las que no me voy a detener. Porque en lo que quiero poner el acento es en la resignación fatalista con que los trabajadores aguantan esas injusticias. En este pueblo nunca hay manifestaciones reivindicativas de tipo laboral, ni protestas, ni denuncias colectivas en los juzgados y lo peor del caso es que los sindicatos están en flagrante connivencia con los empresarios, de los que reciben por ello suculentos favores. La cosa es tan grave que, si llegado el momento, las oficinas bancarias se quedaran con los ahorros de los trabajadores, al estilo "corralito" de Argentina, la única reacción de la gente sería: "si ho volen aixì, per algo serà" (si lo quieren así, por algo será).
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