Convivencia.- Aquí nunca te dirán que una cosa la haces mal, a no ser que sea para humillarte. Normalmente si les caes mal recabarán información sobre ti para, sin saber quién ha sido, hundirte y joderte. Después vendrán los y las plañideras y te dirán: "Xeic, qué t'ha passat?" (Chaval, ¿qué te ha ocurrido?. Por otra parte nunca reconocerán ni te alabarán tus méritos, porque les gusta más la compasión que la envidia, de la que se consuelan con un "¡ja caurà!" (ya caerá). Si te van bien las cosas inmediatamente encontrarás competencia para usurparte la patente y a ti dejarte en la puta calle, tal como le ocurrió a S. Enrique de Ossò. Religión.- De la religión lo único que les interesa es que sea represiva para que el varón o la hembra consiga un cónyuje que cumpla religiosamente con el débito conyugal y domine cordial y económicamente a la prole. La Verdad.- Aquí la única verdad que hay es el sexo, el dinero y la muerte (como prescripción de delitos), y éstas son las únicas motivaciones del trabajo, el tener prole, la política y la religión. Justicia y caridad cristianas.- Lo consideran a lo sumo como manías y obsesiones de monjas menopáusicas, de locos y de desgraciados. Por último, ante el misterio de la Santísima Trinidad y de la Sagrada Familia se limitan a decir: "Crisis, what crisis?". Por todo ello y por más, me ha tocado nacer y vivir en este lodazal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario