lunes, 26 de enero de 2009

¿MATRIMONIO O PROSTÍBULO?

Teniendo presente la presión del Olimpo sobre la sexualidad de los humanos, siempre se ha dicho que el matrimonio es el remedio legal para la concupiscencia. A partir del Concilio se habla de dos fines del martrimonio: el de la procreación y el de la ayuda mutua o hacer el amor. Como la procreación hoy en día es cara y complicada, los matrimonios y parejas de hecho emplean el matrimonio como ayuda mutua, convirtiéndose así en muchos el matrimonio en un prostíbulo barato y seguro frente a las enfermedades venéreas como el sida. Los curas, obispos, cardenales y el Papa lo tienen mejor montado, ya que, defendidos por la ley del celibato, evitan ser controlados por una sola mujer y así se convierten en los propietarios de todas las mujeres desvergonzadas y amorales, con el consentimiento de sus maridos, y de los maricones del pueblo. Y también de algún que otro niño o niña, que mayoritariamente en este país, es con la complicidad de sus padres. Y si producto de esas relaciones fornicarias tienen hijos, los mantienen los padres.


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