Ya que el hombre actual no come ambrosías, el campo de batalla entre el bien y el mal está delimitado hoy en día por el estudio y la solicitud por que triunfe la Verdad, por la oración, por el trabajo, el dinero y la comida. Así en Tortosa, capital del mundo y las Hurdes decimonónicas de pobreza ética y moral actuales, en la reciente visita a ella de los Príncipes (en los dominios de cuyos predecesores nunca se ponía el sol y la actual familia Real ha llegado en tan sólo 33 años a pasar de la nada a ser la cuarta fortuna del país sin dar golpe), la oligarquía dominante ha conseguido apuntarse a la comida que ofreció la Cámara de Comercio en su honor, escaqueándose los políticos de pagar los 60 euros de la comida, siendo los que cobran la nómina más alta de la ciudad, paradojas de la vida. Para asistir a ella se necesitaban dos salvoconductos despachados por el ayuntamineto, y mucha gente que no llegaba al status social y económico que requería el acontecimiento, se han quedado en la puta calle. También cabe decir que ERC e ICV no han querido participar en esta pantomima ya que a estos dos partidos, según su historia, les gusta participar en otro tipo de fiestas nihilistas y de destrucción gratuita. Resumiendo podemos decir que el objetivo del estudio de la Verdad ha quedado vacante ya que no ha habido ningún debate o diálogo ideológico. El segundo, el de la oración, también, ya que los Príncipes y su comparsa no han visitado la Real Capilla de la Virgen de la Cinta, tal como sí hizo su visabuelo, Alfonso XIII en su día. El del trabajo tampoco lo estrenaron ya que únicamente trabajaron los barrenderos, los que apartaron los coches por donde debía pasar la comitiva y los camareros del restaurante Julivert; los cuerpos de seguridad, como siempre, hacían ver que trabajaban, al Príncipe le escribieron el discursito, la Princesa iba de paquete y el resto de invitados únicamente están preocupados de ganar el máximo dinero posible con el mínimo esfuerzo "peti qui peti" (me he enterado que algún empresario de los 12 premiados en el acto tiene trabajadores sin contrato y les hace hacer horas extra sin retribución), de "xalar" y de ser bien considerados tal como demuestra su asistencia a este evento. Así sólo ha quedado el dinero y la comida dando la impresión que la carpa en que se celebró el convite parecía la cueva de Alí-babá y los cuarenta ladrones. Por supuesto al final de la opípara comida los Mossos no les hicieron "soplar" cuando salían con sus flamantes coches del restaurante.
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