Esta palabra que traduce macarrónicamente al inglés la castellana de golfear se ha puesto de moda entre los españoles. No hace mucho, en plena fiebre desarrollista del franquismo, lo que se llevaba era el pluriempleo, considerándose a una persona lista y vividora a aquella que acumulaba más empleos y horas de trabajo. Ahora en cambio la lista y vividora es aquella que se escaquea del trabajo y de las responsabilidades. Así tenemos las prejuvilaciones escandalosas, el apalacancarse en el paro, el conseguir por enchufe un empleo administrativo o político del mínimo esfuerzo, el tener una pensión no justificada de invalidez, etc. En resumen, vivir a costillas de los demás. Es cierto que el calvinismo llevó al límite, casi enfermizo, la cultura del trabajo, de la profesionalitis y del éxito al precio que fuera, pero que entre esto y lo que está ahora de moda en este país hay un término medio. Sobre todo se debe recuperar la noción de que la verdadera libertad siempre ha de ir acompañada por el sentido de la responsabilidad, guiadas ambas por los faros de la prudencia, que unas veces nos indicará que hemos de tener "seny" o frenar y otras el tener "rauxa" o acelerar. El caso del "golfing" ya se daba en tiempos de S. Pablo en que estaba difundida la idea del inminente fin del mundo, como hacen hoy los Testigos de Jehová y los voceros de los fantasmas apocalípticos, y que por tanto no valía la pena trabajar. A lo que S. Pablo replicó: "El que no trabaje, que no coma". Por último hay que tener en cuenta que no sólo es trabajo el de "pico y pala", sino que el trabajo básico de toda persona humana es el de buscar la Verdad y el de tener solicitud para que triunfe en el mundo. Y que habrá gente que por ello se muera de hambre.
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