¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas, que diezmáis la menta, el anís y el comino, y dejáis lo más grave de la Ley: la justicia, la misericordia y la lealtad! Bien sería hacer aquéllo, pero sin omitir esto (Mt, 23, 23). Estas palabras de Cristo a los fariseos bien se podrían aplicar en la actualidad a nuestro alcalde, ayuntamiento, URV y en general a toda la burguesía tortosina. Resulta que en plena crisis económica con interminables colas en la oficina del paro para pedir trabajo, espoleados entre otras cosas por la hipoteca que se ha de pagar a fin de mes, con gente sin techo, sin comida y sin cobertura económica por parte de las autoridades, ahora el alcalde de Tortosa está preocupado por las sillas de las terrazas de los bares, por el color de los toldos que dan a la calle, por el ruido de las campanas de las iglesias, etc. Toda una normativa avalada científicamente por la URV para dar un barniz de solidez a todas estas tonterías, dirigidas a dar un aspecto de seriedad a la ciudad. Perdone, Sr. Alcalde, pero esto no es serio, sino una burla de mal gusto por parte de la clase bienestante hacia los sufridos padres de familia que se las ven y desean para poder llegar a fin de mes. Lo que tendría que hacer la clase dominante e intelectual de la ciudad es un serio estudio con medidas adjuntas, sobre las necesidades materiales y espirituales de sus ciudadanos. Y recuerdo que los ayuntamientos reciben la parte mayor de los presupuestos generales del Estado.
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