"Yo soy aquel negrito del África tropical, que contento iba cantando la canción del Colacao. Es el Colacao desayuno y merienda, es el Colacao desayuno y merienda ideal. Colacao, Colacao, Colacao." Esta canción de publicidad de los años 60 se podría aplicar perfectamente a Obama, el nuevo presidente de los EEUU, aunque no tengo nada contra los negros, pero sí y mucho contra los presidentes del Imperio, la mayoría de ellos actores de teatro mediático, imperialistas, dominantes, hipócritas, ambiciosos, masones, amorales y que toman "Colacao", no en sentido estricto, sino en el sentido que simbólicamente tiene la palabreja, es decir, comida de dioses pagada por los desgraciados explotados. Pero nuevamente haremos saltar el mito por los aires y precipitaremos la caída del Imperio americano, protestante y católico pederasta.
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