Antes de comenzar quisiera recordar al lector que en Cataluña las grandes fortunas se amasaron cuando los indianos catalanes traficaban con negros africanos vendiéndolos como esclavos en los EEUU. Pues bien, el otro día un amigo mío, profesional de la hostelería, vio en el INEM un anuncio para empleo de camarero con 1.500 euros de sueldo y ocho horas de jornada para un hotel lleno de estrellas situado en las Terres de l'Ebre. Se presentó con cinco más y fue elegido él por su brillante curriculum. En el primer día y cuando ya pasaba media hora de las ocho estipuladas, le dijo al director que ya se íba, a lo que éste hizo un gesto extraño. Entonces mi amigo comenzó a sospechar de aquella oferta de trabajo y al día siguiente le preguntó al director sobre su contrato y si estaba asegurado. El director negó tales extremos y le dijo que allí se cobraba el salario mínimo interprofesional y que había que hacer de dos a cuatro horas diarias extra gratis. Mi amigo le dijo que no volvería más por allí, a lo que el director le dijo que esto no se podía decir nunca y que tenía las puertas abiertas del hotel. Hay allí también camareros inmigrantes que se someten a estas draconianas condiciones de trabajo porque a falta de pan buenas son tortas.
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